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"De la abundancia del corazón habla la boca"

Construcción vs. Destrucción: ¿En qué usamos nuestro tiempo?

Es sólo "una crítica constructiva", muchas veces lo oímos y otras lo decimos. En un mundo donde parece estar de moda lo negativo.

Las redes sociales, los medios de comunicación convencional, y hasta en los grupos de amigos.

Criticamos. Nos quejamos. La carga negativa prevalece. Nada es bueno, siempre encontramos algo negativo para resaltar.

No podemos con nuestro genio. Leemos o escuchamos algo, y de inmediato debemos dar nuestra opinión, que mayoritariamente se basará en algo destructivo.

Me puse a pensar en el tiempo que lleva construir algo. Se me vino a la cabeza un vaso de vidrio. Horas de fundir la materia prima que más tarde será vidrio, para luego moldearlo y transformarlo en un vaso.

Destruirlo me llevará el tiempo que demore en la caída desde mi mano al piso.

Destruir siempre es más fácil que construir.

Una vez leí que antes de recibir una "crítica constructiva" deberíamos pedirle a quien quiere darla, que exponga sus construcciones.

Y mientras pienso, comprendo que es muy fácil enojarse. Y que en ese estado, no es bueno dar respuestas.

Las redes sociales están atestadas de cargas negativas. Comento enojado. Critico y expongo mi "inteligencia" frente a los demás, (eso es lo que creo). Me siento superior detrás de un teclado. Humillo, me quejo. Defenestro sin si quiera pensar. Estoy sumido en un deseo incontrolable de causar dolor. De destruir.

Y mientras lo hago, pierdo la conciencia de que estoy utilizando el capital más valioso que tengo: mi tiempo, en destruir.

Malgasto mi tiempo en la destrucción hacia afuera, y eso me entretiene tanto que me impide invertir ese tiempo en construir lo que le cause resultados positivos a mi vida.

Los días, las semanas, los meses y los años pasan. Miro para atrás y no hay casi nada. Sólo uno que otro que malgasta su tiempo igual que yo.

Miro hacia adelante y me cuesta identificar lo que veo. Están muy lejos. Son las personas a quienes intenté destruir con mi odio, con mi resentimiento inútil y vano.

Ya lo decía ese texto que una vez había leído y que como un necio ignoré: "El resentimiento es como tomar veneno y esperar que se muera el otro".

Estoy muy lejos. Atrás. Casi solo. Mi vida está vacía. Perdí los mejores años de esa vida, criticando, quejándome. Opinando de lo que no sé -ni sabré- porque no intenté siquiera aprender. Perdí los mejores años de mi vida culpando a otros por mis miserias.

De golpe me veo al espejo y entiendo que estoy frustrado. Y que no puedo volver el tiempo hacia atrás. Ya es tarde para empezar. Estoy lleno de enemigos que supe ganar a fuerza de intentar destruirlos. Pero finalmente ellos salieron fortalecidos y yo aquí, casi sin nada más que mis malos pensamientos y sentimientos.

Hablar conmigo no le resulta grato a los demás. Porque siempre me quejo y les traslado mis miserias.

Es que aunque hoy me doy cuenta, la frustración es muy difícil de manejar. Crece y te va comiendo.

Utilicé mi inteligencia. Mis fuerzas. Mi tiempo... en destruir a los demás, no dejé nada de tiempo para construir mi vida, y sin querer hacerlo, me destruí.

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  • Publicado por José Luis Campillay (Diario Chilecito) el Tuesday 12 de June de 2018 a las 07:37 Hs.
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